lunes, abril 16, 2007

Y el caso sigue...


Hace unos días, el miércoles 14 de marzo de 2007, publiqué en este mismo blog, un post titulado Exijo Justicia, ese mismo texto lo envié por correo en una acción que nunca había realizado a las senadoras de México y a mis conocidos, porque consideré y sigo considerando que es primordial el esclarecimiento del hecho que causó la muerte a Ernestina Ascencio Rosario.

Hoy decidí dar un vistazo a la lista de Derechos Humanos, porque aún cuando los conocemos a veces nos falla la memoria, elegí algunos que apuntan con claridad a que todos debemos exigir a las autoridades llegar hasta las últimas consecuencias en este caso. Antes quiero citar a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (http://www.cndh.org.mx/losdh/losdh.htm) que dice “(algunas circunstancias violan)… los derechos de los miembros más débiles de la sociedad y los margina, razón por la cual el Estado tiene la responsabilidad de proteger a estas personas”. Aquí los derechos que elegí y entre paréntesis mis comentarios relacionados con el caso de “la hermana” Ernestina.



  • Toda persona tiene derechos y libertades fundamentales sin distinción de raza, color, idioma, posición social o económica.
    (Aunque no debe importar la raza, color, idioma, posición social o económica de cada uno de nosotros, el ser indígena nahua pobre como lamentablemente lo son nuestros indígenas, situó y sitúa a Ernestina como miembro de un grupo vulnerable, por tanto el Estado la debe proteger)

  • Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad jurídica.
    (Le arrebataron a Ernestina su derecho a la vida, el Estado lo debe esclarecer)

  • Los hombres y las mujeres poseen iguales derechos.
    (Vayan las mujeres militares y violen hombres? O mejor que no pasen estas cosas, que el Estado tome cartas)

  • Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni se le podrá ocasionar daño físico, psíquico o moral.
    (A Ernestina se le torturó, se le dio un trato cruel, inhumano y degradante, se le ocasionó un gravísimo daño físico que la llevó a la muerte, psíquico y moral)

Este caso va por unas veredas serpenteadas, con oscuros recovecos y declaraciones a modo para “sacar” del problema a los implicados. Es hora de que el Estado (federal) deje de favorecer a SUS soldados y cumpla con su responsabilidad de dar justicia a Ernestina Ascencio Rosario, a su familia, a su pueblo y a los mexicanos que así lo exigimos. Y si la CNDH no está dispuesta a proteger los derechos humanos de Ernestina, entonces mejor, que se mantenga al margen sin entorpecer lo que ya entorpecieron.

Esto lo escribo haciendo uso de otro derecho humano:
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión de ideas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo contigo Dany. Este caso es indignante. Ya ni sé si reir o llorar con la explicación oficila de que la señora murió de "gastritis"...Desafortunadamente esto sólo se ve en México